La echo de menos.
Te echo de menos.
Eres (porque sigues siendo) la guardiana de mismuchos pensamientos en el exilio, esos libritos llenos de escrituras automáticas, poemas destrozados, dibujos desdibujados... que no sé dónde fueron a parar.
Eran mis tributos a tus ganas de empaparme con tus ganasdevivir, con tu pasión por sentir. El arte de viajar lo aprendí de tus relatos, de tus fotografías, de tus tatuajes de henna después de SemanasSantas en Marruecos y muchos demás.
Echo de menos tu mirada pícara, tus ilusión de niña, tu andar (hiper)activo, tu risa retraídaavergonzada.
Echo de menos tu perfume,
ese perfume que me eriza la piel cada vez que lo huelo en las calles, y te me hace tan presente.
Echo de menos los cafés en tu casa, saludar a tu hermano, los debates de arte, los consejos, las ilusiones compartidas, el ver que el amor había entrado en tu vida.
Tu vida de lucha, tu lucha activa. Luchaste tanto Mariasun... corriste por las calles de una Barcelona apresada, te revelaste contra un heteropatriarcado asfixiante, una dictadura agonizante. A todos los ganaste, con tu ganas de vida, con tu fuerza de vivir. Y fue tan bonito que te hicieras maestra, que me empaparas de historia, que estuvieras ahí cuando nadie estaba. Y fue tan bonito que nos hiciéramos amigas, no podía ser de otra forma.
Pero hubo una última batalla que no pudiste ganar, y te fuiste, sin siquiera despedirte, sin siquiera avisar. Una llamada de tu hermano, eso fue todo, pero ya no había nada...ya no había cómo decirte adiós, cómo volver a cruzar tu mirada, como volver a empaparme de tu alma. Ya no había nada....sólo recuerdos a los que aferrarse y por los que alegrarse, pero ya no estás aquí, ya no te puedo hablar y no es justo...no es justo que se vayan las personas buenos de este mundo tan lleno de mierda.