...
El vaivén de las palabras.
Dicen
unxs
que no sirven para nada.
Otros
que lo son todo.
Algunas se vomitan,
otras se meditan
y otras
son palabrasnodichas.
Ven,
sorpréndeme,
abrázame en tu silencio
y acomódame en tu sonrisa
esa que parece nunca agotarse
y que esconde tantas delicias.
Que el tiempo se pare
y no pase nada
que solo intercambiemos
silencios, palabras, caricias
y alguna prohibición asustadiza.
El vaivén de las palabras.
Dicen
unxs
que no sirven para nada.
Y a mí
que me sirven de tanto.
...
dilluns, 22 d’octubre del 2012
diumenge, 21 d’octubre del 2012
...
Te voy a dejar un secreto
que nunca vas a saber
nunca vas a leer
y ni tan sólo
sabrás que existe.
En lo que callas
investigo tus palabras,
y sobretodo
esas mismas que callas,
que callas
por la boca
y te brotan por esos ojos,
que tanto me impresionan.
Nunca sabrás que lo escribí,
y si lo descubrieras,
te cuestionarías como siempre...
si estas mentiras son para tí.
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Te voy a dejar un secreto
que nunca vas a saber
nunca vas a leer
y ni tan sólo
sabrás que existe.
En lo que callas
investigo tus palabras,
y sobretodo
esas mismas que callas,
que callas
por la boca
y te brotan por esos ojos,
que tanto me impresionan.
Nunca sabrás que lo escribí,
y si lo descubrieras,
te cuestionarías como siempre...
si estas mentiras son para tí.
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dijous, 18 d’octubre del 2012
dimarts, 16 d’octubre del 2012
...
Empiezan a estallar
los amaneceres en mi ventana
reflejando soles y dorados
marrones otoñales
hojas secas
que
caen,
mueren,
y no dicen nada.
Sólo el silencio de la aurora,
de esos momentos
cálidos
reflexivos
que se acompañan con sabor
a café (des)cafeinado.
Me ansío,
me he despertado.
Me releeo y me sorprendo
adolescente y joven
buscando el arte,
no,
reclamándolo.
Y me robo una sonrisa
y una
complicidad.
Me la autorobo del pasado
y mi alteridad envejecida
lo observa como aquél que se sienta a aprender
de la curiosidad y las ganas de vivir
del recién nacido.
Y me doy las gracias en pasado.
....
Empiezan a estallar
los amaneceres en mi ventana
reflejando soles y dorados
marrones otoñales
hojas secas
que
caen,
mueren,
y no dicen nada.
Sólo el silencio de la aurora,
de esos momentos
cálidos
reflexivos
que se acompañan con sabor
a café (des)cafeinado.
Me ansío,
me he despertado.
Me releeo y me sorprendo
adolescente y joven
buscando el arte,
no,
reclamándolo.
Y me robo una sonrisa
y una
complicidad.
Me la autorobo del pasado
y mi alteridad envejecida
lo observa como aquél que se sienta a aprender
de la curiosidad y las ganas de vivir
del recién nacido.
Y me doy las gracias en pasado.
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